La forma perfecta, catetos e hipotenusas discurren averiguar, grados rectos y empinados, difíciles de escalar.
Hay tantos, que ya no hay sitio para más. Se empujan unos a otros incluso llegan a las manos por preservar su sitio, que no es fijo ni merecido. La única forma de llegar es la limitación, el no aceptar la realidad, la real y objetiva. Cada uno de ellos aunque distinto es igual al otro. Son iguales, aunque pueda ésto negarse. Viven en un cuadrado y son un cuadrado. Un cuadrado cada vez más desigual e imperfecto; la gloria del pasado los dejó. Son como una cuidad en ruinas, un imperio antiguo arrasado por el viento, cuyo polvo es gris y se esparce, y ni con jabón de éste te libras.
Quizá te parezca injusto, puede que lo sea. Pero y qué no lo es? ésto es sólo un papel rallado, no cambia la realidad; pero podría ser un buen comienzo.
Cada uno es individual, si; pero todos y cada uno de ellos eligen como ser; eligen en cada momento, al igual que tú, someter su mente y por consiguiente, corazón, a una serie interminable de colores sin sentido. No conocen el círculo, y el triángulo es para ellos abominación. No saben que el cuadrado sólo es una forma, una forma más que pertenece a un grupo y éste a otro y todos, a la Geometría. Al modo de Platón, están encadenados; ven formas y sombras. Pero si vieran la luz del sol, volverían a bajar a las sombras porque les parece más real.
Yo fuí y pertenecí a ese cuadrado. Como te imaginarás me costó salir: sus esquinas están perfectamente cerradas, hasta me pareció ver aduanas! Pero no dejé de serlo, hasta un tiempo después Esa forma estaba en mi, y no daba cabida a otras. Descubrí ciudades nuevas, con rascacielos preciosos, quizá culturalmente distintos, de otro color y forma, pero no por ello menos hermosos.
Ahora pertenezco a esa cuidad, aunque en la realidad más real no sea así. Y no sé que forma tengo, ni que color, supongo que eso también depende de la luz de tus ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario