Te lo dedico a ti una vez más. Me valgo de la observación que es juiciosa. Y no lo haré para atacarte, porque en ésta guerra no valen las armas.
Necesito escribir esto. Hay quien bebe, otro grita al viento, otros se desahogan con otra persona; otros escribimos, porque se puede tachar, porque no hay tiempo en ésta meditación, en el paso del lápiz sobre el papel, porque no juzga lo que en él se imprime: sólo lo desvela.
Éramos lo que éramos de todo corazón.
¿Cuánto tiempo necesita un corazón para volverse sobre sus pasos? Dime, ¿cuánto?
Fuiste un hermoso edificio,¿sabes? Alto, destacado, con unos cristales relucientes, un elegante y ajardinado portal, un oxigenado y agradable ambiente. Había más como tú, pero yo quería estar a tu lado. Todos del mismo material, distintos matices.
Yo sigo ahí, y no puedo más, no puedo seguir viendo como te derrumbas. Cada ladrillo, viga, cable, cuadro que se desploma levanta más y más polvo. Está cubriendo mi fachada, de tal forma, que me cuesta contener mis ojos, me cuesta ver, pareciera que estoy atada de pies y manos condenada a verte caer. Y es ése polvo el que me hace llorar, rabiar, escribir.
Siempre cuidabas el portal, y ya empiezan a marchitarse sus plantas; la recepción está llena de escombros y recuerdos, tus puertas agrietadas. Ya no te importa quien entre o salga, si eres reparada o no.
¿Te acuerdas de aquella exótica casita que empezamos a construir juntas? La verdad que construimos varias, pero en ésta invertimos la dedicación, el amor que llevamos dentro, el calor y el tiempo, la fuerza y el sudor. Estábamos poniendo el cimiento, y nos costó porque había mucho que cavar; debía ser fuerte, resistir muchas tormentas. Ambas ganamos altura con ella. Me encantó participar, me gustó ayudarte.
La verdad es que nunca creí que se hubiera echado a perder del todo hasta que te vi. Te vi tirando lo edificado, los ladrillos que habían quedado, rompiendo sus ventanas, su cimiento, lleno de escombros. Aunque torpe, era hermosa.
Dime, por favor, dime ¿ cuánto tiempo necesita un corazón para volverse sobre sus pasos?
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